De ébola y de medidas

Hablemos de un tema que nos preocupa a todos hoy; el virus del Ébola. Tras la rueda de prensa del pasado lunes – escueta, pobre y desde luego, criticable- y la confirmación del primer contagio actual en Europa del virus, nos surge a todos la duda de cómo ha podido ocurrir. Lo que vaya a pasar luego ya nos preocupará en los próximos días, pero los preliminares están aún por discutir. La pregunta, legítima y necesaria para saber lo que ha fallado, será totalmente o parcialmente contestado en los próximos días sin lugar a dudas. No obstante, he aquí algunas reflexiones. La primera de ella es, ¿cómo podemos hablar de calidad técnica y material de nuestra sanidad – y no hablo de la calidad profesional de nuestros médicos porque no dudo de ella- como lo hizo la ministra si en un entorno supuestamente protegido, vigilado y controlado ha ocurrido un fallo en el proceso? ¿Existen realmente los protocolos que ninguno de nosotros aún conoce y son realmente eficaces? Segundo, ¿deberíamos de exigir algún tipo de responsabilidad política o administrativa por este error que puede llegar a ser fatal para algunos de nosotros? Y les aseguro que esto no despierta en mi ánimos ideológicos sino plenamente “profesionales”. Si la persona a quién se le encomienda una tarea con una responsabilidad tan alta como la seguridad nacional falla o no está a la altura, ¿no debería a caso ser cuestionada en su capacidad para ello? Pero esto parece el “zouk” con todo vale y todos hablan pero nadie hace nada. Miren ustedes la zona que ha sido cerrada al público por posible riesgo de contagio en La Paz-Carlos III ¿en serio me dicen que no les parece una chapuza el cierre de dicha sala?. Tercero y retomo el tema de la capacidad técnica, material y de organización: ¿está España y su red sanitaria preparada para afrontar con plena capacidad y eficiencia un riesgo de epidemia o pandemia? Esto me lleva a hacer memoria y ha recordar hace pocos meses – antes del verano, cuando trabajaba en una radio nacional- una información que me dejo atónito. Se trataba de un supuesto caso de Ébola. El cable que se me pasó venía a explicarme, que el paciente del cual se sospechaba la posible infección debido a los síntomas que presentaba, había sido puesto en aislamiento en una habitación del hospital más importante de Valencia. Lo que me pareció increíble, fue la demora que se había dado desde el aviso del posible peligro hasta la puesta en aislamiento del paciente. “Lo llevaron por los almacenes del hospital para que no se le viera” me confirmaron; pero en ningún momento se tomaron medidas en el momento del transporte ni de su llegada; tampoco con su entorno. Por suerte, esta persona procedente de África no resultó ser portadora de la enfermedad, pero ¿y si lo hubiese estado?. Se trata de un buen momento, para recapacitar sobre nuestra red de vigilancia epidemiológica y de planear la implantación total y moderna de procesos que eviten “incidentes” que puedan ser fatídicos. Un buen momento, sí… pero tal vez algo tardío.

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