SOCIEDAD: EGOÍSMO POLÍTICO

Captura de pantalla 2013-10-03 a las 01.41.40 En muchas ocasiones el ciudadano puede ser llevado a pensar que sus políticos no tienen el menor interés en ellos sino más bien, llegan a estar motivados por razones económicas que más les beneficia a ellos que a todos. En pocas ocasiones, los argumentos no faltan. EEUU está viviendo uno de esos momentos; un momento de chantaje, de amenazas, de despotismo político en el que el ciudadano ha sido relegado a la gracia de Dios porque el único interés solo es el lobby empresarial y otras cajas a pasta que pululan por nuestras sociedades. El Tea Party no estaba muerto – por mucho que ya no lo escucháramos aquí en Europa- el Tea Party solo dormía. Y de un ojo. Poner en jaque toda la administración federal es una irresponsabilidad, incivilidad y un acto de alta traición cuando va supeditado a la exigencia de “eliminar” una ley ya aprobada y ratificada por el Tribunal Supremo. Eso es lo que han hecho los republicanos en el Congreso: montarse una fiesta con té. Té amargo. Pero se tendrán que andar con cuidado porque puede que llegue el momento en el que se les haga indigesto el tener que tragarse y aplicar unas políticas nada edulcoradas que la población puede no querer. Más aún cuando la medida en cuestión que se busca eliminar es la cobertura sanitaria primaria que millones de norte americanos no posen – y necesitan-. Por el mismo estilo se anda tal vez el Gobierno Catalán de Artur Más; aunque con de una manera ligeramente diferente ya que la traición hacia sus votantes se enmarca en la ocultación de unas políticas de recortes y – de manera general- de una despreocupación de las necesidades de los catalanes que desde su llegada, solo parecen aquejados de un único mal: el estar integrados a España. ¿Realmente ese es el único problema de sus ciudadanos Señor Mas? De ser así me alegro, pero usted como muchos sabe que nada de esto es real en esta obra teatral que ha pintando. En su comunidad Señor Mas sigue habiendo un 29% de pobreza, un núcleo de PYMES que no encuentra el apoyo de sus políticos y un gran segmento de vecinos suyos que siguen sin entender qué ha hecho con su sanidad. Pero solo les habla de la independencia y enarbola la bandera de Alicia en el país de las maravillas, creyendo que por el simple hecho de ser pro-catalán, pro-independentista, pro no sé qué más, la gente le seguirá… Pero se equivoca. Ser un político, un buen político catalán es cuidar primero de su gente. Algo que tampoco sabe hacer la Señora Ana Mato, que paradójicamente, es nuestra Ministra de Sanidad. Ministra y tal vez homóloga del Tea Party, porque la “gorrinada” política que se permitió la pasada semana en contra de nuestra democracia, de nuestra sociedad y de los enfermos españoles, bien merece su dimisión. El problema es que la política carece de un verdadero código deontológico que permita juzgar a estos hombres y mujeres por mala praxis; todo esto sin olvidar que al otro lado de la calles también se encuentran políticos honestos, sinceros y volcados con sus ciudadanos.

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