SOCIEDAD: ¿ Y DESPUÉS, QUÉ… ?

soledad2Una vez que pase la crisis, una vez que se vuelva a crear empleo; cuando volvamos a ver no brotes verdes, sino flores amarillas… Después de tantos jóvenes que se han tenido que ir fuera, después de tantas familias que se han tenido que reagrupar o que sencillamente se han quedado en la calle. Más allá del tiempo que nos ha truncado las ilusiones y nos han recordado – o enseñado a las nuevas generaciones – que nuestras vidas sociales son tan volátiles como humo en el viento, que los combates por nuestros derechos y la lucha por nuestra dignidad no es tan solo un folio pasado de nuestros libros de historia… después qué? Después de ver que millones de personas supieron lo que es el miedo a quedarse en la calle y pasar hambre. Después de ver que miles lo vivieron. ¿Después qué?

No dudo que los más jóvenes y no tan jóvenes sepan reconstruir sus vidas y sus ilusiones partiendo de las cenizas de una época humanamente y económicamente egoísta; pero, ¿y las personas más mayores? ¿y las familias que se han quedado en la calle? ¿y los que no tendrán ya tanta fuerza como para poder recomponerse de este drama… qué será de ellos? Todos volveremos a sonreír alegando que por fin salimos de lo que en las manuales llamaremos la gran recesión del principio de siglo… pero ellos, ¿qué será de ellos? Porque para muchos ni tan siquiera existirá la ilusión de que todo vuelve a la normalidad; no habrá segunda oportunidad, no habrá más futuro que ese final firmado de la mano del neo-liberalismo y la inmoralidad de una sociedad sin rumbo que no sea la brújula de la pasta. Pienso en esas madres viudas que tienen que cargar con algún hijo inválido. Pienso en esas mujeres y hombres que habrán perdido todo y a quienes solo les quedará una pensión suficiente para pagase un geriátrico donde morir antes. Pienso en esos jóvenes padres solteros que no habrán podido disfrutar de una juventud feliz, disfrutando de ver crecer sus hijos porque en algunos casos habrán tenido que mendigar, prostituirse o dios sabe qué. ¿Cómo saldrán mentalmente rehabilitados después de esto? A veces no pensamos en el después, y claro está que no podemos fijarnos en lo que aún no ha llegado, pero que nadie dude que tendremos la ardua tarea, el obligatorio compromiso moral, de no solo hacer que exista un después para nosotros, sino que exista un después mejor para todos los que no sabrán lo que significa.

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