SOCIEDAD: Sindicatos de la crisis

Hablando con una amiga que trabaja actualmente en una empresa de servicios en internet, me pregunté dónde estaban los

El lider de UGT, Candido Mendez

sindicatos cuando más se les necesitaba. Veréis – y con esto no pongo en duda la labor de muchas personas que defienden nuestros derechos- mi amiga,  después de 5 años de estudios, trabaja ahora de becaria en una empresa donde realiza 40h y cobra un miserable sueldo de 400e. Que nadie me venga que con la crisis en la que estamos todo es bueno de aceptar. 400 euros es una miseria y en relación a las horas que echa, una vergüenza. Lo peor de esta historia es que el 70% de la plantilla son becarios. Más allá de valorar la desfachatez de sus jefes – y que seguramente rocen el delito- creo que una pregunta totalmente legítima y lógica que nos deberíamos de hacer es qué están haciendo en estos momentos de crisis y de explotación empresarial los sindicatos. Es más, no debemos de preguntar si la actuaciones de estos les otorgan en estos tiempos difíciles la autoridad para hablar en nombre de los trabajadores. Desde luego que deben de tener ese derecho y son lo garantes de nuestros avances en materia de derechos laborales, pero no debemos de olvidar que la historia que respalda el papel fundamental de los sindicatos no es un libro cerrado y debe de seguir su proceso ya que de lo contrario estos perderían su interés en seguir vigentes. ¿Para que queremos un sindicato si solo se apoya sobre sus logros pasados y ya no hace nada ahora? Sé que es una manera muy esquemática de ver las cosas, pero les invito a reflexionar con tiempo, no sobre la necesidad de los sindicatos, sino sobre la valoración que podemos hacer de los actuales. Hace pocos días la casa real ejercía un papel de transparencia al dar acceso parcialmente a sus gastos; ¿ no creen que no estaría de más que los principales sindicatos hicieran lo mismo?  ¿Cómo podemos confiar en un líder sindical que dice que el único plazo que tiene para discutir una reforma es la de su hipoteca y que pocos días después acepta una moderación -yo lo llamo linchamiento- de nuestro salarios? Es de temer, pero creo cada vez más -tal vez con algo de desconocimiento y mucha rabia- que los sindicatos en España son como el Vaticano para los católicos: mucho hablar pero que se apañen los fieles con dios. Mi compañera deberá conformarse con su trabajo y como no, dar las gracias por su puesto. Sobre todo: que no vaya a un sindicato, no sea que en vez de respaldarla negocien un cambio de convenio para que sea legal su explotación.

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