SOCIEDAD: 7 muertos + 1

Llegado el final del calor cabe recordar una de la noticias que este verano ha rellenado nuestras pantallas y más de una plaza de toros: las fiestas populares municipales. Al igual que cada temporada veraniega muchos municipios de toda España suelen

Toro Ratón

celebrar sus fiestas locales en la cuales los toros suelen tener un papel principal. De todas las provincias, la Comunidad Valenciana es una de las más conocidas por sus fiestas taurinas que son celebradas en más de un 70% sus municipios. Una de esas tradiciones es la llamada “bous al carrer” en la cual un toro (o varios) es soltado en un tramo de calle cerrado en la cual el animal salvaje se lleva todo lo que se encuentra por su camino (borrachos incluidos). Si bien no se conoce muy bien el origen de esta tradición que solemos atribuir a la civilización minoica, si conocemos el interés que despierta hoy en día en personas del mundo entero.

Si bien es cierto que cada año los ayuntamientos tratan de mejorar las condiciones de seguridad de los participantes, no deja de ser una realidad que muchos de los espectadores, con cierto morbo siniestro, acuden a ver estás fiestas por su carácter peligroso y los accidentes que en ella ocurren. ¿Cómo explicar de lo contrario el interés que suscita en extranjeros y españoles estas fiestas tipical spanish? O explicar el interés y el precio pagado en poder ver un toro criminal llamado “Ratón” famoso por el numero de muertos a su lista.

Algo similar tal vez, aunque con los roles invertidos, es lo que ocurre en el pueblo vallisoletano de Tordesillas. Allí, en medio de una algarabía y locura que parece más el escenario ficticio de una película medieval que una fiesta de interés regional, los miembros de las peñas locales hacen una cacería a un toro que matan de manera despiadada y cruel.

Torneo del Toro de La Vega

Más allá de cuestionar ya el carácter cultural o de lo contrario, criminal, de estas fiestas, cabe realzar sencillamente la naturaleza aparentemente cruel de los hombres. Si bien pensábamos que desde los últimos genocidios más famosos de nuestras sociedades occidentales no íbamos a volver a ver esa cara desagradable del hombre que busca salvajería y crimen, este tipo de actos que nuestro políticos se niegan a condenar ya sin ambigüedad demuestran que no dejamos de convivir en una sociedad algo morbosa y hipócrita en la cuál el carácter rural y atrasado no ha acabado de transformarse en nuestras mentalidades. Si bien es cierto que todas estas fiestas son parte de nuestro legado cultural y no deben de dejar de serlo, nuestra conciencia humana y civilizada no debería de dejar de motivarnos a transformarlas para que no se derrame más sangre alentando así los impulsos más salvajes que persisten en muchos de nosotros. Tanto el morbo por la tragedia que suscita como la legitimidad por el crimen que otorga no deberían de tener cabida en una sociedad que se quiere avanzada y civilizada; más que una España del siglo XXI, nuestro país parece algunas veces el escenario del Señor de las Moscas y de sus niños con necesidad de desahogo salvaje. Desgraciadamente este año, mientras nuestra ministra de cultura parece no estar interesada por lo que pasa en ese tipo de fiestas (ver entrevista de Jordi González y la ministra González Sinde), el numero de víctimas se eleva a 7 hombres y 1 animal.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s