FRANCIA: Los limites de una diversidad hiprocrita

Aprovecho el increíble guion que nos escribe Francia en este mundial para hablar de un tema que creo conveniente debatir: Francia, su población, sus valores y lo que es de ella.

No sera por falta de debate la verdad, ya que creo quel tema de la inmigración y ese mal de identidad que habita la población francesa es relativamente viejo. La verdad es que este tema es para mi como una análisis de lo que viene a ser Francia a mis ojos, cinco años después de haber dejado el territorio galo detrás de mi mientras andaba hacia España.

Francia a sido, como quizás lo es ahora España un país de inmigración; de puertas abiertas y de beneficencia a todos los que algún día buscaban trabajo, libertad y futuro. Sin entrar en detalles, diría que esta imagen del pais fue un tanto real hasta que la cosa se tronco hacia los años ochenta. Lo que eran grandes barrios con todo servicios y prestaciones gubernamentales se convirtieron en “guetos”, y lo que hasta entonces era la educación “chic et moderne” se ha transformado en un derivado de la provocación y la arrogancia…. Cuando deje Francia atrás me quede con unos cuantos “cliché” de lo que ahora sigue siendo, aunque con difícil aceptación, mi segunda nación: un país serio, organizado, con oportunidades para todos, pero también con lo que entonces eran esos conflictos habituales con la chusma que poblaba nuestras calles.

Cinco años después, después de ver que el partido falangista francés casi obtuvo victoria en las presidenciales en 2001, cinco años después de tener bronca por ultima vez con una persona de origen magrebi allí, o cinco años después de seguir oyendo en continuo los noticiarios hablar de quema de coches y violencias callejeras, vuelvo a Francia para unos cuantos meses con el fin de hacer un “break”. Cinco años después, me doy cuenta de que todo sigue igual, que la provocación callejera sigue existiendo, que los pocos bares y tiendas francesas que mi avenida que aun quedaban en pie se han transformado en Kebabs, locutorios y fumaderos árabes, y que, por decirlo de otra forma, el sol no brilla igual alli que aqui…

A algunos de ustedes les podrá parecer algo equivocado este punto de vista; quizás inacertado…. pero creo que muchos de los que quizás han podido vivir la experiencia francesa saben a que me refiero. Sin entrar ya en mas detalles y opiniones personales (y esto era algo excepcional), desde un punto de vista periodístico, creo que Francia sigue teniendo un conflicto moral consigo mismo, un problema de identificación de sus valores y de lo que realmente es. Aqui parece que solo se hable de preservar ese multiculturalismo tan importante, esos idiomas que no son occidentales pero que poco a poco se imponen a esta cultura tan diferente a la de los países árabes, a esa obligación moral de proteger las otras etnias de manera desmesurada… Pero el resultada es pésimo, peor que hace cinco años; los coches siguen ardiendo en Francia, las violencias callejeras siguen iguales, se defiende mas al equipo de fútbol argelino que al francés, se vetan palabras como “árabe”, “razas” o “extranjero”.  La verdad es que no se muy bien donde todo esto nos conducirá, o mas bien, conducirá a mis compatriotas franceses, pero lo seguro es que no muy lejos porque un país que se ama, que mira para adelante y quiere preservar sus riquezas y también compartirlas, no trata de dar libertad sin limites a otras civilizaciones y costumbres de vivencias totalmente contrarias a los valores de tal democracia; no Bandera francesa quemandosepermite que se quemen sus banderas y de forma arrogante se dejen colgar las de Argelia como paso hace 1 semana en el sur del país…

No se… la verdad es que es un situación tan increíble, especial… drástica pero a la vez lenta y silenciosa que a veces me

Fincas de guetos de Paris

pregunto si no estoy equivocado en relación al error de trato y de organización de la inmigración y lo que hoy a dejado como frutos. Pero es que me parece tan grotesco el resultado francés en comparación al español, en el que las cosas se han hecho tan naturalmente y donde opino que se vive mas en armonía entre diversas etnias, que no puedo de dejar de llevarme las manos a la cabeza en cuanto pienso en el devenir del país galo.

Se que los medios exageran mucho lo que pase en la calle y que también, la gentuza se queda en gentuza y no va mas Francia Algerianaallá; pero al pasear por las calles y al confrontarme a ciertos casos sin quererlo, llego a la conclusión que por desgracia lo que tendría que ser un tesoro cultural se ha transformado en plegarias callejeras de civilizaciones ajenas a Francia en forma de violencias callejeras, insultos, hurtos, trafico de drogas…  A quienes vayan a Francia y vivan durante unos cuantos meses en esas magnificas tierras, quizás me entiendan en ese malestar de identidad nacional.

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